Regalo en Pascua

Soy español y vine a Italia este fin de semana, llegando a la hermosa y movida ciudad de Milano, donde la vida nocturna es tan exquisita que me traje a mi novio para probar nuevas experiencias lejos de casa. Por primera vez nos hicimos la idea de poder disfrutar del sexo un poco mas abiertamente y así salir de la rutina en que nos sumimos en nuestra vida en Madrid. Vinimos a pasar el fin de semana y por casualidad aquí en Italia son días de Pascua, que en nuestro país se conoce como la semana santa, pero de santos no tenemos nada en la mente, jajaja. Luis y Yo nos hospedamos en un hotel muy cercano a un conocido club nocturno de la ciudad con el fin de visitarlo y dar rienda suelta a esas ideas con las que cada uno soñábamos aún sin decirnos nada, tener sexo con otro u otros... Lo deseábamos, pero hacerlo cerca de casa era poner en juego nuestra relación, son muchas personas conocidas y deseábamos estar al margen. En fin, esa noche nos vestimos, nos pusimos un rico perfume y llegamos al night club, donde estaban realizando un show exquisito de sexo en vivo, y tantas cosas mas. La música genial, los tragos deliciosos, todo estaba en su sitio, lo decidimos y dijimos: Vamos a hacerlo! Nos sentamos en una mesa al centro de la disco, habían chicos, chicas, parejas, pero una pareja de dos hombres bellos, guapos, bien vestidos, de barba, de cuerpos robustos pero firmes me llamó la atención, le dije a mi novio que los observara y me dijera, y nos propusimos la idea de saludarles. En fin, con un poco de temor, hicimos algunos cruces de miradas y de pronto, recibimos una bebida de cortesía de su parte, nos invitaron a su mesa y comenzamos a charlar, era muy apetecibles, una conversación normal, espontánea y en orden. De pronto, siento que uno de ellos me toca la pierna por debajo de la mesa y de pronto comenzó a tocarme el pene por encima de mi pantalón, el corazón me palpitaba a millón, pero al voltear, vi que el otro chico le hacía lo mismo a mi novio, respiré y me relajé, al fin, habíamos ido a eso. No pasó tanto tiempo y se me acercó y me besó, y era como un juego de dos, porque el otro besaba a mi novio, en seguida olvidé todo y me propuse disfrutar ese grandulón de labios rojos, barba rojiza y ojos azules que me excitaba. Nos besábamos, nos tocábamos, era un erección potente, mi verga estaba que se me salí del pantalón, hasta que les dije: Chicos, nosotros estamos en un hotel cercano, vámos hasta allá a seguir esto porque no aguantamos. Nos paramos de la mesa, cancelamos los tragos, y pocos pasos llegamos al hotel, subimos a la habitación y comenzó la juerga. Ellos, los desconocidos, comenzaron a besarse, tocarse, quitarse sus ropas, mientras mi novio y yo, los observábamos excitados y hacíamos lo mismo, tomé a mi novio con ese deseo y lo besé como nunca, le quite la camisa, el pantalón, lo dejé completamente desnudo y así mismo quedé yo, viendo el espectáculo de esos enormes hombres chupándose la verga entre ellos, comenzamos a hacerlo mi novio y yo, pero mi deseo por ellos dos no podía quedarse allí, solté a mi novio y en seguida fui y comencé a chuparle la polla enorme y gruesa a uno de ellos, al mismo tiempo, observaba que mi novio le chupaba la pija al otro chico, era un desenfreno total, ellos lo disfrutaban, gemían, se besaban mientras mi novio y yo, cada uno con una pija grande en nuestras bocas, saboreábamos ese jugo rico y baboso que salía. Enseguida nos tomaron uno a cada uno y nos colocaron en posición de perrito y nos penetraron, mi culito estaba demasiado excitado y deseoso, y el dolor era placer, ver a mi novio cómo se lo cogían me excitaba mas, y saber que él me miraba, me ponía mas a millón. Esos hombres eran unas bestias, unos sucios, no nos dejaban respirar, nos daban tan duro por el culo que mi novio y yo nos mirábamos como diciendo: Que pollas tan grandes nos están acabando el culo!!! Ellos nos daban nalgadas, y nosotros nos quejábamos mas de placer que de dolor, era un intercambio de parejas que muy personalmente me tenía excitado al punto que lubricaba como sí hubiese acabo, en cantidad enorme, dejando las sábanas mojadas aún sin mi leche. De pronto, ellos cambiaron, y empezamos a experimentar esa rica e inolvidable cogida de parte del otro, es decir, estábamos gozando al máximo a esos tipos. De pronto, pude escuchar como mi novio acababa, y pude ver cómo aquel súper tipo le llenaba las nalgas de su leche... Enseguida, casi que en sincronía, el otro me saca la verga del culo, me pone boca arriba y me pide que me mastrubé mientras el me daba tan duro que supuse que se podía escuchar el sonar de su polla en mi culo en medio hotel, no duré ni dos minutos cuando me masturbaba y me vine encime llenándome de mi propia leche, de inmediato, este enorme tipo me pone su pija en mi cara y se vino de manera tan impresionante que me provocó y me pude saborear esa leche tibia y espesa tragándome su pene hasta lo más profundo de mis amígdalas, mi cara era toda llena de leche, mi novio se daba una ducha con el otro chico, yo apenas estaba terminando de culear de la forma más rica que había experimentado. Nos fuimos luego a duchar, regresamos un rato al club y al amanecer nos despedimos. Cuánto lamento no haber copiado su número de teléfono para un próximo encuentro, pero era parte del trato entre mi novio y yo. De eso ahora que él y yo regresamos a Madrid, lo hablamos sólo con el pensamiento, sabemos que ambos nos gustó. Esperamos en algún otro fin de semana volver a probar en la inolvidable Italia y sus lugares de dioses del sexo desenfrenado. Ciao Italia, ci vediamo tra poco!

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